Por si alguien se preguntaba qué había sido de la otra mitad de los arándanos, hela aquí:

Pastel de queso y arándanos. Queso y arándanos, qué dos cosas más ricas. Y con eso y un bizcocho (valga la redundancia) se acabó mi rampell dulce.
Volvemos a la cocina sabrosa de temporada: en la verdulería de los viejitos de abajo del despacho he visto unas alcachofas que no se pueden pasar por alto. ¡Tendré que darme prisa y tramar algún guiso antes de que se me pase el invierno! Mi madre hace unas alcachofas con ceps que no veas... Habrá que probarlas.
Seguiré informando.
1 comentario:
¡Qué rico! Tiene una pinta deliciosa... oye, me estaba preguntando ¿cuando vengas a visitarme, harás uno?!?
¿Sabes? yo también he desarrollado un "sweet-tooth" últimamente...
Besos!
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