No sé qué me ha dado, yo que tan amante era de el jamón curadito, el queso bien fuerte, el fuet sequito, las olivas bien aliñadas, esas patatitas fritas al punto de sal... y de repente me ha entrado la locura de las mermeladas. Sí, sí, ya te digo. Será la edad.
El caso es que en foto quedan muy bien, pero debo confesar que la mermelada de tomate que véis ahí arriba acabó siendo una especie de dulce de membrillo atomatado y harinoso. El pobre tarro sigue en mi nevera. Lleva ahí lo menos dos semanas. Abandonado. Olvidado.
Menos mal (menos mal!) que me desquité y bien a gusto con el poquito de confitura de arándanos improvisada de anteayer: media cajita que me quedaba de arándanos de oferta aparecidos de repente en mi súper, un par de cucharadas de azúcar por encima, y a remover a fuego lento. Al cabo de nada tenía yo una deliciosa mermeladica de rechupetearse los dedos (cosa que hice) para mi postre de yogur, arándanos y nueces.
Mmm... Suerte que se me acaban ya los días de reclusión domiciliaria: he entregado la última traducción y... ¡¡¡HE ACABADO LAS PRÁCTICAS DEL CAP!!! Ay pordiós, qué bien se queda una soltándolo así a los cuatro vientos.
Bueno, lo dicho, que menos mal que vuelvo a retomar la sana costumbre de moverme un poco para ir al despacho en lugar de estar en casa todo el día, intentando desoír el dulce canto de sirenas que llega desde la cocina: "Ven a hacer un pasteeeel...", "Ven y prueba esa nueva receta de paaaaan...", "¿Por qué no intentas otra vez el desastre de la sopa misoooo...?"
Nota para los próximos días: volver a la piscina a ejercitar estas cachas que estoy criando.

2 comentarios:
Ese es el gran peligro de trabajar en casa...la cocina!!!!
Por cierto...tiene buena pinta esa mermelada de arándanos...mmmmm...me traes un tupper?????
Es que no soy muy amiga de las mermeladas, qué quieres que te diga, y de los arándanos, ya no te digo. De hecho, ¿estás segura de que eso no es meconio?
Vale, soy muy desagradable.
Por cierto, mujer, pero ¿por qué no haces caso de esas voces, esas sabias voces que te arrastran a hacer un pasteeeeeeeeel? De chocolate, por favor.
Mermelada, mermelada... qué forma de perder el tiempo cuando podría estar horneando un brrrrrownie. Grrrrr.
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