Como gran novedad, antes de sentarnos a llenar las panzas conseguimos ir a dar una vueltecita para hacer hambre...
... y Montblanc, aunque con frío, nos recibió muy bien:
E incluso pude empezar una colección de puertas, hete aquí un ejemplo:
Puerta 1
Puerta2
Puerta 3
La calçotada que vino después fue... cómo decirlo? Pantagruélica.
Bien merecidos 120 kilómetros de ida y 120 kilómetros de vuelta!
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