La carica que se le quedó al muchacho cuando vio que dentro de los huevos había pasta. No tiene precio.
Casi como la que se le puso cuando vio que en algunos en lugar de billetes había confeti! Juas! Si es que soy mala porque sí.
Total, que así acabó el día de monas, micos y mandriles: con un empacho de chocolate blanco del quince.
Eso sí, toda la familia muy alegre... del subidón de azúcar que nos debió de dar, de azúcar y de almidón chungo del menú extramaxi del chino que acabamos pidiendo pa comer, que el de los pollos alás tenía cerrado por simios de pascua, el listo de él.
5 comentarios:
Uá, mareta meua, qué pinta. ¿Nunca te he hablado de ese lío familiar por el cual tú acabaste siendo mi padrina? Tengo papeles y este año no me has hecho la mona... Aunque el resto del año la haces muy bien, je, je, je.
vale, allá voy (lo has puesto a huev y lo sabes): cuando la Plato toca un huevo, huevo que queda sin pelo.
En el tercio serio: maravillosa obra de arte, tendrían que aprender de ti los pasteleros que vayan de zen o modernos.
Besos y también expreso mi deseo de postular al puesto de "ahiji" tuya (tengo posibilidades, lo sé).
¡Cabra, por Dios! Me pido un móvil y tú te pides otro, me pido un apadrinamiento y te copias. Si me tiro por un balcón, ¿harás lo mismo?
Pues yo no voy a ser menos, yo también quiero... Pero ¿es casero? Como la respuesta sea afirmativa, yo sé de una que no va a parar de tocar güebs
monto un circo y me crecen los ahijaos
(es casero con trampa, piezas compradas en el súper y una sesión de bricomanía en la cocina ;)
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