Las niñas del taller de cerámica han decidido homenajear así a la osa, que ya no viene a pasar las tardes de miércoles con nosotros entre tornos, hornos y barros. Les encantó su gato y ¿qué mejor forma de demostrarlo que animarse a emularlo? Atención al collar de perlas con bolsito a juego de la gatita de la derecha. Me mola casi tanto como el flequi del gatón de pajarita. Jeje.
Mira, Purgui! Lo prometido: mi bunguita, que quiere emular a tus cebollas...
2 comentarios:
Aaaaaaaaaah, he tenido gatitos y no me he enterao! Qué monos, a pesar de ser gatos. Ahora que, la mamá era parda-listada toda ella, no quiero saber quién es el padre para que esa camada tenga tantos colorines... Yo creo que el jarrón de la 3a estantería se la miraba con ojitos golosos. Por cierto, qué bonitas también tus cebollas.
Menuda panda gatuna más bonita. Me alegra ver que a pesar de vivir en la gran ciudad tenéis animalicos y planticas... Enhorabuena mane!!!
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