13 de marzo de 2007

glu glu glu

Vale. Hoy, día submarino.



En pleno viaje al pasado, presento en sociedad la primera escultura accidental de la que me sentí contenta y orgullosa, alfareramente hablando: la Manta Raya que acabó viviendo en la madriguera de un Oso y siendo allí muy feliz.



Aprovecho para agradecerle la foto robada con la que ayer quedó inaugurado este escaparate. La estantería de arriba ya no es lo mismo sin ti: Oso, el señor Joan y yo te echamos de menos.

1 comentario:

purgui dijo...

pues peligrosa no parece, eso sí, bien utilizada, claro.