30 de agosto de 2011

hola, viejos compañeros de desayuno


Vuelvo a las andadas, apenas con un día y medio de agosto por delante, vuelven las viejas costumbres de todo el año.
Si me despierto sola, el desayuno junto al atril mientras curioseo las vidas de gentes repartidas por medio mundo. Me acerco a ver si hay novedades en vuestros blogs, compruebo los primeros mails y los primeros spams del día, voy cogiendo la temperatura de la mañana que entra por la ventana: hoy, nubes bochornosas y los repiqueteos de unos obreros cambiando una barandilla en el edificio de delante.
Miro atrás (literalmente) y me encuentro con la tabla de planchar cargada por un montón de telas de proyectos y arreglos que pensaba terminar en verano. Bueno, ya será en algún puente de otoño, o en navidades, o no será.
Siempre, en una semana como ésta de finales de verano y principios de otoño, me entra una especie de modorra perezosa pensando en tooodo el trabajo que traerá septiembre. ¿No os pasa?
Es curioso, porque en realidad el otoño es casi mi estación preferida. Se acaban los calores sudorosos, empieza el fresquito reconfortante, te reencuentras con gente a la que has echado de menos.
Ay, voy a terminarme ese té de la foto antes de que se quede demasiado frío.
Posted by Picasa

4 comentarios:

Oso dijo...

¿Té, queso y mermelada? Té, queso y mermelada cuando podría ser café, jamón y tomate de ensalada con sal gorda... Pero ¿qué clase de desayuno es ese? Así no se puede empezar el día, hombre.

mane dijo...

Hija, tampoco es que tenga que bajar a la mina a ganarme las algarrobas. Digo. Aunque lo del jamón... ¿sería de Teruel, lo menos?

Valeria dijo...

Si me despierto sola... vaya lujo. Que perdonen los miembros de mi familia y que no teman, no sé si podría despertarme más de un día sin ellos, pero uno... lo dicho vaya lujo.
Lo que yo también veo si miro para atrás, adelante, a un lado, a otro, son proyectos y plancha y ropa y... que cierro los ojos, oye.

AbraLaCabra dijo...

Sola, sola, sola, sol aaaaahhhh, sol aaaahhh... Sí, si deconstruyendo la palabra hasta puedo imaginar la sensación. Mane, eres una poeta y, no, no pienso rimarlo groseramente.
Sigue disfrutando de tus rutinas