16 de agosto de 2011

galletera

Como siempre por estas fechas, sabéis que pierdo el c*l* por conseguir hacerle a tiempo algún regalo a mi abuela.

También sabréis que la cosa está difícil, porque la campeona cumplía este año nada menos que 89 (sí sí!) y hacerle un regalo que pueda disfrutar se hace complicadillo, la verdad.

Y entonces pensé: tengo cocina nueva, con horno, ganas de usarlo... un pastel! Pero, claro, llevar un pastel hasta Tarragona en el tren iba a ser algo complicated, así que finalmente:


¡Estaban de muerte, abuela! (Nunca mejor dicho...) Sobre todo las de chocolate blanco y pistachos (la receta la tenéis aquí, y en ese mismo blog encontraréis la de galletas de zanahoria) y MUY sencillas de hacer. Vamos, que si este invierno subo unos cuantos kilitos, ya sabéis de qué es.

Por cierto, como salieron tantas (4 bandejas!) un plus muy guay fue poder compartirlas también en Malgrat con la Osa, su consorte Yogui y sus dos renacuajillos, que están que te mueres de la risa con ellas y sus salidas locas y sus canciones. Qué tarde de playa más entretenida, eh, Osi? Que si castillo de arena recién hecho por aquí, que si castillo de arena pisoteado por allá...

Ah, sí. Como habréis supuesto, la cocina ya está a tope y en pleno uso. Y sí, TENGO FOTOS. Pero soy tan perversa que creo que esperaré unos días más para colgarlas. Mala que es una. O desidia que me ha entrado ya... tanto alargarse el tema, hay que ver.

2 comentarios:

marinaainhoa dijo...

Mmmm... que ricas!!!

Bonito regalo para tu abuela.

Oso dijo...

Yep, yep, doy fe de lo ricas que estaban, ¡ñam! Vamos, no quedaron ni las "engrunas".