Cebolla rehogada, un pelín de jamonetti, el caldo de las judías verdes, hierbas provenzales, dejar hervir un ratito, un huevo batido y, por fin, lo mejor de todo: el pan duro y su quesito a gratinar.
Por favor cómo puse.
...
No os creáis, me doy muchísima cuenta de que esto de colgar fotos de comida, aparte de ser un poco enfermizo, no transmite ni de lejos la suculencia del plato en sí.
No os creáis, me doy muchísima cuenta de que esto de colgar fotos de comida, aparte de ser un poco enfermizo, no transmite ni de lejos la suculencia del plato en sí.
¡¿Para cuándo un blog con aromas?!

2 comentarios:
¿Qué leen mis ojos? ¿El caldo de las judías? Pero el caldo de las judías no era lo más sosales e insípido del planeta, ¿eh? Cómo cambian las cosas cuando aprieta el frío y el hambre.
Mmmm, puedo venir a cenar a tu casa... yo tengo una versión potentorra de sopa de cebolla. A ver si la escaneo y te la envio.
Publicar un comentario