A la mía, en concreto, la crío con una estricta dieta a base de todas las cosas que más me gustan y, de postre, chocolate. Con los años ha adoptado una bonita forma de triple flotador que, la verdad, me viene de perlas para ir a la playa y bañarme. Y nada, por mucho que haga largos en la piscina, ahí sigue... pues que siga!
Sí, señores, sí, que vivan las redondeces y las curvas, que el mundo en línea recta es monótono y aburrido.
... Y en otro tercio de curvas de la felicidad, nuestra purguita sí que sabe...
1 comentario:
Es que eso de llevar el flotador incorporado es un vicio. Pero sobre todo lo mejor es criarlo: darle sus pinchos y sus guisos, sí que sí. Ahora que a veces el flotador se apodera de ti y entonces AAAAAAH tierra trágame...
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