A veces una tiene que dejarse de moñerías y tirar de una vez a la basura los recuerdos de parvulitos B. Siempre tendrán un rincón en mi corazón, gracias a ellos aprendí muchas cosas... pero no puedo tener la casa llena de engendros, que parezco la vieja bruja de la aldea, reconcho!

Por eso y por uno de mis arrebatos de orden y pulcritud, me he despedido de algunas de las barbaridades perpetradas en nombre de la alfarería.
AL PEO!
3 comentarios:
Mars, véase que he seguido tu sabio consejo :)
Cuesta, pero tanto apego, pesa. Valiente, que eres una valiente.
Ahí, sí señor, con un par. Aix, cómo te entiendo, es como cuando tu último polluelo abandona el nido, es duro, pero ley de vida. Siempre supiste que acabaría ocurriendo. Tuuuuuuu tu túuuuu (trompeta de despedida)
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