Hacía siglos que la casa no olía tanto a levadura. ¡Por dios bendito y la virgen pura, qué hambre me ha entraoooooooooo!
Nenas, ya estoy vislumbrando el desayuno de mañana, a base de pan con mantequilla y café con leche. Me parece que va a ser un desayuno de esos largos, de esos que duran un par de horas y empalman con el momento aperitivo... Quizá lo acompañe de un rico surtido de mermeladas: creo que en la nevera tengo restos de arándano, naranja amarga y tomate (¡casera!, ¡de Pina de Ebro, yuju!).
¿Alguna otra sugerencia para devorar el pan de semillas?
Y una pregunta que me hago: ¿sois de las que os mola la mermelada o de las que os parece una tontá finústica? En caso de ser del bando mermelero, ¿cuál es vuestra prefe? Y mejor aún, ¿sabéis hacerla y me pasaríais una receta a prueba de torpes? (Esta pregunta viene con trampa, porque sé de buena tinta que por lo menos una de vosotras es una experta... No como yo, que de dos veces que lo he intentado, una he acabado con una especie de bloque de arándanos caramelizados pegados al cazo. En fin. Corro el estúpido velo.)

2 comentarios:
Ay, pues justo yo tenía que bajar a comprar una barra. Si eso, ya me paso mañana y me llevo un par.
No, sin mermelada, gracias. Salvo si es la de naranja amarga, pero poco. Eso sí, bien untá de mantequilla, ¡ñam!
Juaaa, pues te voy a dar una recetica que no te la esperas.
Mermelada verde. ¿De qué? Pues de mocoooooooooooo, de mocoooo de niñoooooooooooooooooo
Se me ha ocurrido rentabilizar este regalito de la naturaleza. Hoy era solo el anuncio, ya te daré la receta mañana
Felicidades, cocinera
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