
El año acabó frío y tranquilo fuera; ruidoso y con olor a leña dentro.

El 2012 empezó lleno de luz, pero en lo poco que ha asomado la nariz ya ha dejado claro que es un año con momentos muy duros. Aun así, igual que todos los años, estoy convencida de que conseguiremos darle la vuelta y acabar recordando sobre todo las risas que compartiremos. Porque seguro que también serán muchas, no lo dudéis.
Un montón de cariño para todas, y un montón de fuerza para sonreír, reír, y partirnos el ojete a carcajada limpia de vez en cuando.

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