20 de octubre de 2011

los scones de Tara (llamadme Escarlata)

Hoy, por vicisitudes de la vida y del amol*, la mañana me ha lanzado a las calles muy temprano y me he encontrado algo dormida y con frío y sin muchas ganas de llegar al despacho y encender una pantalla de ordenador.

Total, que me he buscado un sitio donde desayunar y... ¡cómo se me ha alegrado la cara cuando he visto los scones! (chan-chan-cháááááá, chan-chan-cháááááá, leer con la música de Rocky porque ha sido en plan momento victoria):


¿Sabéis cuánto tiempo hacía que no me comía un scone? ¡¿Sabéis lo buenos que están?! ¡¡Pero es que ¿no os dais cuenta?!!

(Vale, creo que el subidón de mantequilla está empezando a colapsarme el cerebro.)

Sólo me ha faltado un poco de cream con la mermelada para quedarme en estado de paroxismo.

Como, por esas cosas de la vida, aquí la menda pasó un par de meses cuidando a un niño y a un enviado del demonio en Irlanda de jovenzuela, cada vez que como scones (que ya habréis intuido que no es muy a menudo) se me va la cabeza a la colina de Tara y un té con scones que nos tomamos allí una tarde lluviosa y fría (o sea, irlandesa).

Qué sensación más reconfortante, una cafetería que parecía más bien el salón de la abuela de la camarera, fuera la lluvia y las piedras celtas y el cementerio (otro día si eso ya os hablo de mi pasión por los cementerios irlandeses, que no es nada macabro, es que son bonitos y ya).
Aquí los anillos de los recintos celtas vistos desde el aire

Aquí la iglesia y el cementerio en cuestión
Pues bien, en ésas estaba yo cuando me ha venido a la cabeza una reciente conversación con la Osa y un Cactus viajero recién retornado. ¿Cuánto tiempo hacía que no me encontraba un momento sin hacer NADA? Pues mucho. Lo cierto es que no recuerdo cuándo fue la última vez que estuve por ejemplo desayunando sin aprovechar para hacer algo más (léase consultar correo, léase preparar fiambrera, léase repasar el día con el maromo, léase vestirme y regar las plantas al mismo tiempo). Cuando me he dado cuenta, he decidido quedarme cinco minutos más, mirando a la gente, escuchando la música y fijándome en detalles varios.

No sé cuándo ni cómo, pero intentaré repetir.


*Nótese que las vicisitudes no son de por sí ni buenas ni malas, simplemente son.
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2 comentarios:

marinaainhoa dijo...

Menos mal que has explicado que te ha recordado a Irlanda...porque, así, de pronto, sonaba a antojo!!!ji,ji...

Valeria dijo...

Que lo sepas que me has dado mucha envidia, porque no sé ni cuándo comí un scone y siempre que veo la receta, me dan ganas de hacerlos y nunca los hago.

En cuanto a lo de no hacer NADA está en lo que las blogueras esas dicen MY TO DO LIST. Y creo que también voy a intentar buscar un huequillo para borrarlo (eso jamás) de la laaaaaaarga lista (swap incluido, que ya he tenido una inspiración, que no os lo pienso decir, que hala, ya he aprovechado este comentario para no escribir un post) Y adios.