Viernes: llegada nocturna y tapeo de bienvenida. ¡Esos cojonudos! ¡Ese verdejo!
Primer día: visita a la excavación de los diferentes yacimientos e interesantísimas explicaciones de lo que estábamos viendo y la importancia que tiene.
Segundo día: ya por nuestra cuenta, visita a la catedral, el monasterio de las Huelgas Reales, la cartuja de Miraflores, el castillo... sí, sí, todo eso y mucho más. Es que en Burgos hay un montón de cosas, ¡y yo sin saberlo! Que si la casa del Cordón, que si el Espolón, que si la Llana, que si el Cid Campeador, en fin, que nos fuimos de allí a las tantas y pusimos rumbo a Logroño. Buenos pinchos y camino de Santiago también, pero debo decir que Burgos había dejado el listón muy alto.
Al final llegamos a casa a las dos y media de la madrugada. Creo que podemos decir que fue un fin de semana aprovechadísimo!!
Marina, de verdad, tener un trabajo con el que sabes que puedes cambiar la historia del conocimiento debe de ser precioso. Me ha encantado verlo de cerca.
Ahora, una cosa tengo que deciros: no me gusta la morcilla de Burgos, ni de ningún otro sitio, ya que nos ponemos. Qué se le va a hacer. (Ya os estoy viendo haciendo comentarios guarros, pervertidas!)

2 comentarios:
Aysss! y yo sin ver este post, tan interesantísimo!!!!!
Gracias a vosotros por venir a visitarnos!
En cuanto a lo de la morcilla no te preocupes, siempre nos quedarán los cojonudos!!
JUAS
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