20 de febrero de 2011

cosas que vuelven

Hace cosa de diez días monté en casa un taller de reparación de urgencia. Este pobrecico (que vive en casa de mi tía) se había caído al suelo, estaba hecho pedazos y había perdido varias piezas. Tras una breve reconstrucción y una reorganización de piezas colgantes, ahora vuelve a estar en su casa:

Trastear estos días con el móvil me ha hecho recordar la parte buena de trabajar con barro y cerámica. Qué curioso que después de cuatro años de cursos, clases y experimentos, lo que más me guste de todo lo que probé sea esto, los móviles. Una de las cosas que requieren menos técnica pero que dan más alas a la imaginación. De lo más gratificante que hice en esos cuatro años, la verdad.
Aquí tenéis también el que acabó en casa de ese Hombre Que Me Alegra Los Días, con un detalle de las piezas:

¡Ah! ¡Y tampoco se me olvida ese otro movilete floral que está en Tarragona, muy bien acompañado!
Posted by Picasa

1 comentario:

Oso dijo...

Fuá, sin palabras. Eres una artistaza. Del copón. Qué envidia. Pero si se lo reparaste, ¿dónde cociste las piezas? ¿O es de esa arcilla que puedes meter en el horno de tu casa? Además, ¿qué requisitos hay que reunir para que a una le hagan un móvil?