
Pues sí, sí. Toda una exposición de clásicos del volante en el parque de la Ciutadella, que daban ganas de abrir el parasol, echarse unas perlas al cuello y pedirle al chófer que te llevara al antro de moda a bailar un poco de charlestón!
Parece mentira que se conserven en tan buen estado, díselo tú a los fabricantes de ahora (comentario de yaya Croqueta), que hacen unas teles que te duran dos telediarios y en lugar de arreglarlas... hala, señora, será mejor que se compre un nueva porque la reparación no le vale la pena.
En fin, muy divertido ver esos farolones, las ruedas de madera y las gigantescas bocinas de payaso que llevaban por pito.
Al zoo no llegamos, por cierto, pero la merienda con compañía tarragonina no estuvo nada mal, eh!? Habrá que repetir.
Moqui, moqui!!!

2 comentarios:
Sí, la merienda estuvo muy bien...ya repetiremos....
Yo sé de alguien al que le habría encantado estar por ahí. La verdad es que son impresionantes, pero aún más que los conserven. Sobre todo ahora que todo es de usar y tirar...
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